La Ertzaintza perderá a 3.000 agentes en seis años sin tener garantizado el relevo en la plantilla

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La incapacidad para cubrir las 700 plazas de la última OPE siembra dudas en un momento en el que la Policía vasca se enfrenta a una cascada de jubilaciones sin precedentes

La Ertzaintza llegó a su particular techo demográfico en diciembre de 2011. Aquel año, la incorporación de los 221 agentes de la 23 promoción que se graduaron en Arkaute situó la plantilla en 8.090 efectivos. Fue la primera y única vez que la Policía vasca alcanzó el número de agentes previsto en su relación de puestos de trabajo. De aquel hito han pasado ya casi ocho años. Desde entonces no ha hecho más que perder ertzainas. Un ejercicio tras otro, como un goteo imparable, a pesar de las cinco OPE que se han convocado desde 2014.

La principal razón se encuentra en las jubilaciones de los agentes de las primeras promociones que, en un contexto de importantes urgencias organizativas, ayudaron a crear el cuerpo a partir de 1982. En la actualidad, la Ertzaintza apenas cuenta con 7.200 componentes. El problema es que la cascada de retiradas no ha hecho más que empezar. Y lo más grave es que existen serias dudas de que la academia de Arkaute tenga capacidad para hacer frente al aluvión de bajas que se avecinan en los próximos seis años. Así se ha podido comprobar esta semana en el proceso selectivo de la 28 promoción. A falta de terminar todas las pruebas, en las que previsiblemente se rechazarán a más aspirantes, el Departamento de Seguridad sólo ha encontrado 665 alumnos válidos para una oferta pública de 700 puestos.

Hay datos que hablan por sí mismos. El torrente de jubilaciones se ha mantenido relativamente sostenido en los últimos años. Entre 2012 y 2017 colgaron la placa 655 ertzainas. El proceso se ha acelerado entre 2018 y este año, cuando se han retirado -o están a punto de hacerlo- 576 agentes. Un importante número de bajas que, en todo caso, no guarda parangón con lo que está por venir. En los próximos seis años están previstas las jubilaciones de otros 2.700 agentes. En 2020, por ejemplo, se marcharán 416 funcionarios. El pico más alto se alcanzará en 2024, con 481. A estas cifras hay que añadir, además, las más de 50 bajas anuales que se producen por fallecimientos, incapacidades laborales y renuncias voluntarias. Es decir, hablamos de perder prácticamente el 40% de la plantilla -3.000 agentes- en algo más de un lustro. Es previsible, en definitiva, que el próximo año la Ertzaintza pueda situarse, por primera vez en mucho tiempo, por debajo de los 7.000 efectivos.

No precisa el número de plazas de las próximas OPE pero insiste en que su idea es cubrir todas las bajasDEPARTAMENTO DE SEGURIDAD

Pese a que ya no existe la amenaza de ETA -que podía retraer a los aspirantes-, en estas circunstancias surgen una serie de interrogantes. ¿Cómo se ha llegado a este punto? Para responder a esta pregunta hay que echar la vista atrás. Una de las principales razones se encuentra en los tres años (de 2011 a 2013) que no se convocaron nuevas OPE. Era un momento importante, ya que la Ertzaintza rondaba los 8.000 efectivos. Pero la plantilla ya presentaba signos de envejecimiento, con 48,5 años de edad media. En un contexto de recortes presupuestarios generalizados por la crisis, el Gobierno vasco (primero dirigido por el PSE y después por el PNV) justificó esta medida asegurando que la Policía autonómica tenía «suficientes» efectivos para «cumplir con sus competencias» como Policía integral. También influyó en este retraso el conflicto con el Ejecutivo central por las tasas de reposición de funcionarios.

Otra pregunta: ¿Tiene la academia de Arkaute capacidad para hacer frente a la cascada de jubilaciones que se avecina? La última OPE, en la que la Ertzaintza no ha podido cubrir todas las plazas convocadas, ha sembrado muchas dudas. No tanto por las capacidades organizativas, sino por las dificultades para atraer suficientes aspirantes que den el nivel requerido en un momento clave. Básicamente, porque en los próximos años la Ertzaintza necesitará convocar promociones de unos 500 ertzainas cada ejercicio si no quiere seguir perdiendo efectivos.

Presupuesto y organización

Fuentes oficiales del Departamento vasco de Seguridad ya admitieron que quizá habían pecado de «optimistas» con el proceso selectivo de la promoción 28. En este sentido, insisten en que no pueden ofrecer estimaciones sobre cuántas plazas se van a convocar en los próximos años porque dependerá de las capacidades «organizativas y presupuestarias». En todo caso, afirman que su intención es paliar todas las bajas e ir recuperando la plantilla poco a poco hasta que se pueda volver a los 8.000 efectivos. Además, advierten de que cuando esta última promoción con más de 650 agentes salga a la calle -previsiblemente en mayo de 2020- empezará a paliarse el déficit y, además, subrayan que las plazas convocadas desde 2015 superan el número de bajas en este mismo periodo. El problema es que la mayoría de estos agentes está todavía en periodo formativo.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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