La Ertzaintza impide que encapuchados asalten la sede del AIC, emblema de la automoción vasca

Se recrudece la presión sobre las empresas, y a las que no cerraron ayer los piquetes les amenazaron con un «volveremos»

La huelga de cinco días convocada por los sindicatos del metal de Bizkaia está adquiriendo tintes cada vez más preocupantes, con un progresivo recrudecimiento de los ataques y acciones violentas contra las empresas que no están parando, en especial sobre las de la zona del Duranguesado. La actividad economica que se está viendo más alterada es el sector de la automoción, que representa el 25% del PIB vasco, ya que las plantas siderúrgicas apenas se han visto afectadas y funcionan con normalidad.

El martes el incidente más grave se produjo en la factoría de CIE Inyectametal, en Abadiño, cuando un piquete extremadamente violento asaltó sus instalaciones causando cuantiosos daños en oficinas y talleres. Ayer, los grupos violentos se desplazaron a Amorebieta, al polígono industrial de Boroa, donde se asienta el centro Automotive Intelligence Center (AIC). El emblema de la automoción vasca acoge en sus instalaciones a relevantes multinacionales, centros de I+D+i internacionales y unidades de formación para personal altamente cualificado también de caracter internacional. En conjunto, sus edificios dan cabida a 30 empresas y centros de investigación, en los que trabajan más de 750 personas.

El Departamento de Interior del Gobierno vasco informó de que un grupo compuesto por un centenar de personas, algunas de ellas encapuchadas, irrumpió en el polígono de Boroa lanzando piedras, petardos y botes de humo. La intervención de la Ertzaintza evitó que los piquetes pudieran causar daños relevantes en las dependencias del AIC. Aunque no se produjo carga policial, un agente fue agredido por varios individuos, lo que llevó a los funcionarios a su identificación, pero no se practicaron detenciones. Además, varias empresas denunciaron a las autoridades que los piquetes lanzaron piedras sobre los vehículos estacionados en sus proximidades.

El director gerente de la Federación Vizcaína de Empresas del metal (FVEM), Adolfo Rey, reflejó la preocupación que existe entre las compañías por los piquetes violentos. «Se suceden las amenazas a empresas y en varias plantas los piquetes, tras no conseguir paralizar la actividad, les han dicho ‘volveremos’», manifestó con evidente malestar.

Desde la FVEM se insiste en que «cuando en los piquetes van encapuchados con barras de hierro a cerrar las empresas, eso no es mostrar voluntad de dialogo»; y se calificó lo ocurrido en Inyectametal, donde trabajan 268 personas, como «una barbaridad sin sentido».

La patronal insiste en que el seguimiento de los paros está siendo pequeño. «Llama la atención -recalcó- cómo una huelga que está siendo minoritaria, con un seguimiento de un 18%, está provocando tantos incidentes».

Inyectametal sin actividad

La planta de CIE Inyectametal, que fue atacada con ensañamiento el martes en Abadiño, ayer permanecía con las persianas bajadas y sin muestras de actividad en su interior, tras los importantes daños sufridos por el ataque de los piquetes encapuchados y con barras de hierro. La empresa prefirió no hacer declaración alguna, mientras que algunas fuentes indicaron a EL CORREO que se especula con que la factoría pudiera reanudar su actividad después del viernes.

En el municipio de Abadiño en el que se ubica Inyectametal se concentran una parte importante de las principales empresas del sector. De hecho, 3.300 trabajadores de los 50.000 que desarrollan su labor en el metal en la provincia están en esta localidad.

Este considerable número llevó al portavoz de EH Bildu en el municipio, Mikel Urrutia, a defender en el pleno celebrado hace una semana una moción que buscaba el apoyo del Ayuntamiento. PNV e Independientes, que gobiernan en coalición en la nueva legislatura, rechazaron la propuesta para ponerse en contacto con la patronal a fin de dar «pasos reales».

El alcalde, Mikel Garaizabal, justificó el voto contrario por entender que «las instituciones no deben estar en un espacio de negociación que corresponde a empresarios y sindicatos. Entrar ahí supondría tener que actuar en todos los conflictos laborales que se dan en el territorio».

La automoción vasca

19.311millones de euros facturó la automoción vasca en 2018, el último dato cerado, lo que supuso un 5% más que en el ejercicio precedente. Esta cifra no contempla el peso específico de la única fábrica que produce automóviles en el País Vasco, Mercedes en Vitoria, que por sí sola es responsable del 5% del PIB vasco y del 15% de las exportaciones, sino del sector auxiliar del automóvil.100.000personas trabajan en las plantas controladas por empresas vascas dedicadas al automóvil . De ellas, casi 41.000 se ubican en Euskadi, un 0,2% más que en 2017.302son las plantas productivas donde desarrolla su actividad la automoción vasca, que está extendida por 32 países, tanto en mercados emergentes como tradicionales. El 65% de las ventas va a constructores de vehículos y el 33% a los proveedores de primer nivel, quedando sólo el 2% para el recambio. En cualquier caso, el 90% de los productos se comercializan en otros países. Este año se quieren abrir otras 11 plantas en el extranjero y generar 15.000 puestos.2,5%de la facturación dedican las empresas vascas del sector a I+D+i. El 95% de las compañías contemplan planes de formación adaptados a las necesidades de su plantilla, dedicando como medio el 1,2% de la facturación.3/5%Es la horquilla en la que crecerá este año el sector según las previsiones del cluster Acicae, aunque la situación «ha cambiado por el grado de incertidumbre a nivel macroeconómico, por las nuevas regulaciones y por el trato injusto al diesél con mensajes poco ajustados a la realidad».

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