Se recrudece la presión sobre las empresas, y a las que no cerraron ayer los piquetes les amenazaron con un «volveremos»
El martes el incidente más grave se produjo en la factoría de CIE Inyectametal, en Abadiño, cuando un piquete extremadamente violento asaltó sus instalaciones causando cuantiosos daños en oficinas y talleres. Ayer, los grupos violentos se desplazaron a Amorebieta, al polígono industrial de Boroa, donde se asienta el centro Automotive Intelligence Center (AIC). El emblema de la automoción vasca acoge en sus instalaciones a relevantes multinacionales, centros de I+D+i internacionales y unidades de formación para personal altamente cualificado también de caracter internacional. En conjunto, sus edificios dan cabida a 30 empresas y centros de investigación, en los que trabajan más de 750 personas.
El Departamento de Interior del Gobierno vasco informó de que un grupo compuesto por un centenar de personas, algunas de ellas encapuchadas, irrumpió en el polígono de Boroa lanzando piedras, petardos y botes de humo. La intervención de la Ertzaintza evitó que los piquetes pudieran causar daños relevantes en las dependencias del AIC. Aunque no se produjo carga policial, un agente fue agredido por varios individuos, lo que llevó a los funcionarios a su identificación, pero no se practicaron detenciones. Además, varias empresas denunciaron a las autoridades que los piquetes lanzaron piedras sobre los vehículos estacionados en sus proximidades.
El director gerente de la Federación Vizcaína de Empresas del metal (FVEM), Adolfo Rey, reflejó la preocupación que existe entre las compañías por los piquetes violentos. «Se suceden las amenazas a empresas y en varias plantas los piquetes, tras no conseguir paralizar la actividad, les han dicho ‘volveremos’», manifestó con evidente malestar.
Desde la FVEM se insiste en que «cuando en los piquetes van encapuchados con barras de hierro a cerrar las empresas, eso no es mostrar voluntad de dialogo»; y se calificó lo ocurrido en Inyectametal, donde trabajan 268 personas, como «una barbaridad sin sentido».
La patronal insiste en que el seguimiento de los paros está siendo pequeño. «Llama la atención -recalcó- cómo una huelga que está siendo minoritaria, con un seguimiento de un 18%, está provocando tantos incidentes».
Inyectametal sin actividad
La planta de CIE Inyectametal, que fue atacada con ensañamiento el martes en Abadiño, ayer permanecía con las persianas bajadas y sin muestras de actividad en su interior, tras los importantes daños sufridos por el ataque de los piquetes encapuchados y con barras de hierro. La empresa prefirió no hacer declaración alguna, mientras que algunas fuentes indicaron a EL CORREO que se especula con que la factoría pudiera reanudar su actividad después del viernes.
En el municipio de Abadiño en el que se ubica Inyectametal se concentran una parte importante de las principales empresas del sector. De hecho, 3.300 trabajadores de los 50.000 que desarrollan su labor en el metal en la provincia están en esta localidad.
Este considerable número llevó al portavoz de EH Bildu en el municipio, Mikel Urrutia, a defender en el pleno celebrado hace una semana una moción que buscaba el apoyo del Ayuntamiento. PNV e Independientes, que gobiernan en coalición en la nueva legislatura, rechazaron la propuesta para ponerse en contacto con la patronal a fin de dar «pasos reales».
El alcalde, Mikel Garaizabal, justificó el voto contrario por entender que «las instituciones no deben estar en un espacio de negociación que corresponde a empresarios y sindicatos. Entrar ahí supondría tener que actuar en todos los conflictos laborales que se dan en el territorio».