Condenan al Gobierno Vasco por no tomar medidas preventivas con el ertzaina fallecido en San Mames

(EL CORREO)

El Tribunal Superior sentencia que el Departamento de Seguridad no tomó medidas preventivas a pesar de que sabía que tenía problemas de salud

David S. Olabarri

Hoy se cumplen tres años del fallecimiento de Inocencio Alonso. Este ertzaina, de 51 años y padre de dos hijos, cayó desplomado cuando trataba de sofocar los disturbios que protagonizaron los radicales del Athletic y el Spartak en la explanada de San Mamés. Hasta ahora se sabía que sufría patologías previas, que llevaba días acumulando jornadas maratonianas y que la causa médica de su muerte fue un tromboembolismo.

Lo que se desconocía hasta ahora son algunos datos importantes relacionados con lo que ocurrió aquel 22 de febrero de 2018, una fecha que marcó un antes y un después en la Brigada Móvil, los antidisturbios de la Ertzaintza. Y tampoco se sabía que hace unos meses el Gobierno vasco fue condenado a indemnizar a la familia de ‘Ino’ con unos 400.000 euros.

En síntesis, el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco -confirmando un fallo anterior de un juzgado de lo Social de Bilbao- considera que existió una «falta de actividad preventiva» del Departamento de Seguridad, que actuó «con protocolos generales, sin atender a la situación particular del trabajador». En este caso, el servicio de prevención de la Ertzaintza «omitió» actuaciones que, «con mayor o menor hipótesis», podrían haber prevenido «un riesgo» y haber tenido incidencia en la «situación del trabajador».

Por ejemplo, se podría haber «acomodado» la actividad de ‘Ino’ «a su estado físico». Pero no se le cambió de función. Y, lo que es más importante a la hora de determinar el grado de responsabilidad en un caso de prevención de riesgos laborales, estas decisiones se tomaron sabiendo que el ertzaina presentaba serios problemas de salud y que, además, estaba desarrollando su labor en una unidad de «especial requerimiento» como es la Brigada Móvil, según consta en las sentencias a las que ha tenido acceso EL CORREO .

Las circunstancias del fallecimiento de ‘Ino’ fueron llevadas a los juzgados por el sindicato Esan al considerar que, desde el servicio de prevención, se cometieron graves negligencias. Todo comenzó el 25 de mayo de 2016. Aquel día ‘Ino’ acudió al hospital de Mendaro, donde le hicieron una serie de pruebas que detectaron problemas en el riñón. En julio le extirparon el riñón izquierdo. Estuvo cinco días ingresado en el hospital y no recibió el alta médica hasta julio de 2017.

 

Entre el 19 y el 22 de febrero el agente trabajó 62 horas y el día del partido de fútbol llevaba 14 horas seguidas

 

Problemas cardíacos

Según consta en el fallo, durante este periodo de tiempo ‘Ino’ tuvo dos citas con el servicio de prevención del departamento, el 7 de febrero y el 11 de abril de 2017, en las que aportó «información oral y escrita» sobre su patología. Se fijó una nueva cita para septiembre, aunque sin fecha concreta, que no se llegó a materializar ya que el ertzaina se reincorporó al trabajo.

Sin embargo, en septiembre se somete en el hospital a nuevas pruebas que revelaron un «extenso trombo en vena cava inferior con extensión hasta vena ilíaca común izquierda». Se le remitió entonces a la unidad cardio-vascular. En octubre acude otra vez al hospital de forma urgente «preocupado» por el trombo que le habían detectado.

‘Ino’ comenzó un nuevo tratamiento en enero de 2018. Y llegó el 22 de febrero, el día del partido contra el Spartak. Aquel encuentro fue calificado de «riesgo especial», el más alto de los posibles, y se diseñó un plan de seguridad específico. Entre el día 19 y el 22, el ertzaina trabajó 62 horas, acumulando tres jornadas seguidas de 16 horas. El día del partido llevaba 14 horas con el buzo puesto cuando se desplomó mientras él y sus compañeros trataban de sofocar un enfrentamiento entre radicales de ambos equipos en las inmediaciones de San Mamés. Ingresó sobre las ocho y media en el hospital de Basurto, donde falleció poco antes de las diez. Dos días antes había estado otra vez en el hospital. Según la autopsia, falleció de un tromboembolismo pulmonar.

Durante el juicio también se abordaron otras cuestiones. Por ejemplo, se supo que el Plan de Prevención de la Ertzaintza es de 2009, aunque desde el departamento insistieron en que se actualiza «año a año». También se puso sobre la mesa el hecho de que ‘Ino’, que ingresó en la Policía en 1991 y que llevaba en la Brigada Móvil desde el 98, sólo pasó «once reconocimientos médicos de empresa» en sus 27 años en la Policía vasca. El último, en 2010.

En estas circunstancias, el juzgado de lo Social de Bilbao condenó al Gobierno vasco por daños y perjuicios ya que consideró probado que existió una «omisión» de la actividad preventiva. Entre otras razones, porque no se hizo nada después de que ‘Ino’ supiese que sufría un trombo, algo «normal después de intervenciones quirúrgicas». El Departamento recurrió la sentencia y el Tribunal Superior volvió a dar la razón a la familia del policía.